Y yo, ¿qué puedo hacer?


Para el especial "Pereira, sostenible" de la Revista Semana, nos invitaron al programa Pereira Cómo Vamos a escribir un artículo sobre participación ciudadana en la ciudad de Pereira, el cual transcribimos a continuación -antes de su edición-.



Y yo, ¿Qué puedo hacer para mejorar a Pereira?

El imaginario colectivo determina la forma cómo nos relacionamos con la ciudad, los patrones de comportamiento y el sentido de pertenencia. La percepción de la realidad son los lentes a través de los cuales observamos y la suma de esas percepciones origina el imaginario colectivo.

De acuerdo con la encuesta de percepción ciudadana de Pereira Cómo Vamos, los habitantes de Pereira están orgullosos de su ciudad, se sienten satisfechos como un lugar para vivir y son optimistas. En el año 2012, el 81% de los encuestados, pereiranos por nacimiento y por adopción, indicaron sentirse orgullosos de Pereira, frente al 52% que así lo manifestaron en Bogotá y el 89% en Medellín. 

Paradójicamente, aunque los habitantes de Pereira están orgullosos de la ciudad, un alto porcentaje de personas señalaron que en la ciudad no cumplen con las normas de convivencia y, a pesar de la relación que existe entre el orgullo y el comportamiento, el 36% de los encuestados manifestaron comportarse mal frente al cuidado y respeto en el uso de los bienes públicos, el uso de los espacios públicos, el respeto por las normas ambientales, las normas de tránsito, las normas básicas de convivencia, el respeto por la vida, las mujeres, las personas con discapacidad, los adultos mayores y los vecinos.

Existen mecanismos de control que restringen esas conductas socialmente reprochables, en primer lugar, en la esfera individual, encontramos el control moral; posteriormente, el control social y apelando a éste, en Bogotá se entregaron tarjetas verdes y rojas, con las cuales los ciudadanos podían calificar los comportamientos ajenos; y, finalmente, el control legal que acarrea una sanción.

El control social funciona mejor mientras más intensa sea la participación de la persona en actividades u organizaciones sociales convencionales de familia, grupo de amigos, organizaciones de barrio, escuela, trabajo, asociaciones profesionales o clubes.

Sin embargo, si las personas se saltan el control moral y no funciona el control social, queda el control legal. Pero, el 60% de los encuestados consideran que sólo es algo probable o poco probable el ser amonestados por las autoridades por malos comportamientos, tales como: portar armas, no pagar impuestos, agredir a otra persona, incumplir normas y señales de tránsito, conectarse ilegalmente a servicios públicos, invadir el espacio público, pagar para saltarse los trámites regulares, incumplir normas ambientales, dañar bienes públicos, orinar en el espacio público o arrojar basura en la calle.

En cuanto a la participación ciudadana como iniciativa personal, cuando a los habitantes de Pereira se les consultó si hicieron algo para resolver un problema que lo afectara a él o a su comunidad, el 75% indicó no haber hecho nada. Ahora bien, cuando la participación se realiza a través del apoyo a otras personas, ideas o hechos como lo son la donación de alimentos, sangre, dinero o el voluntariado, el 51% respondió no acompañar ninguna iniciativa de otro, la mayor participación estuvo en la donación de alimentos con un 31%, como consecuencia de la ola invernal.

Por otra parte, en cuanto a la organización de la sociedad civil, el 78% actúa individualmente, puesto que no forma parte de una organización religiosa, profesional, ambiental, cultural, junta de acción comunal, asociación de vecinos, club deportivo, grupo de beneficencia o voluntariado. El único tipo de organización a la que dice pertenecer más de la mitad de los ciudadanos es de carácter religioso con el 12%. 

Sobre la organización, Bernardo Toro se pregunta ¿Cómo transformar una ciudad? Y la respuesta está en la asociación. El primer paso es organizarse, porque sirve para tener protección social de los derechos, produce autorregulación y nos convierte en sujetos sociales. Si una persona no está organizada pierde su posibilidad como actor social y es más vulnerable.

Adicionalmente, tenemos el reto de generar cambios de comportamiento. El comportamiento colectivo genera cultura ciudadana y la cultura es la personalidad de una ciudad. ¿Qué pasaría si?? Dejamos de criticar de la barrera, si participamos y buscamos soluciones creativas, si conocemos mejor la ciudad o si, para mejorar, simplemente hacemos algo, porque "no es para que otro lo arregle, es para que lo arreglemos nosotros?.

Pereira es una ciudad con una realidad compleja y muchos paradigmas, pero con importantes activos ocultos y un imaginario colectivo por cultivar. La suerte de Pereira está en manos de los pereiranos, es una misión colectiva, a través del ejercicio de las responsabilidades ciudadanas, la participación y los cambios de comportamiento.

Fecha: 26 de Junio de 2013
Califique esta publicación
Puntuación: 4,75 / Votos: 4

Area de comentarios

Elkin Drews C 27 de Agosto de 2013 a las 15:12:38

Es importante iniciar en los colegios la educación ciudadana.la administración pública y elector probado tienen que unir esfuerzos para lograr establecer y llegar a alguna meta. No hay sentido de pertenencia y el principio de que "aquí na hay forasteros,todos somos Pereiranos" , a la postre nos ha perjudicado.

Deja tu comentario: